Cero En Conducta Nº6 / Abril - Junio 2019

EL CINE EN PROCESO. ENCUENTRO INTERNACIONAL DE PRODUCTORES

En su edición número 14, el Encuentro Internacional de Productores, que se lleva a cabo durante el FICCI, reunió a 12 proyectos de ficción en estado de desarrollo de toda Latinoamérica. En su paso por Cartagena, hablamos con los directores y productoras de dos de estos proyectos sobre lo que implica para ellos, y para sus películas en desarrollo, el haber hecho parte de este importante taller.

 

Película: Nubes grises soplan sobre el campo verde

País: Colombia

Carlos López (director) y Angélica Morales (productora)

 

Alvaro Ruiz: ¿En qué estado se encuentra el proyecto?

Angélica Morales : El proyecto ha tenido un recorrido de más o menos un año y medio, fue el trabajo final de la maestría en guion de Carlos. Lo hemos enviado a varios talleres de desarrollo y de guion. Ha estado en la Fundación Carolina, Bolivia Lab, el Foro de Coproducción de Guadalajara y el Laboratorio de Proyectos del Festival de Cine de Barranquilla. Y ahora acá.

Carlos López (CL): Es un proyecto que está en una fase avanzada de desarrollo. Ha pasado por unas ocho reescrituras. Varios asesores importantes y personas que uno admira han ayudado a encontrar el corazón de la historia. Es un proyecto que ya requiere y necesita salir de esta fase de desarrollo, necesita que se haga realidad.


AR: ¿Cómo se sitúa este proyecto en la carrera de ustedes?

CL: Nosotros somos una productora conformada por cuatro personas que nos conocimos en la universidad. Siempre quisimos hacer cine, y en este camino hemos tenido aciertos y momentos complejos. Cuento esto porque en el 2010 nos embarcamos en hacer una película, Jardín de amapolas, que se estrenó comercialmente en el 2014. Esta película nos reafirmó que esto es lo que queremos hacer en nuestras vidas. Éramos inexpertos, cometimos errores, pero también tuvimos aciertos. Después, hicimos otros proyectos, incluso algunos dirigidos por Angélica, y un intento de producir un segundo largometraje. Ahora tenemos una historia que creemos que es buena, que ha tenido acogida, y estamos atendiendo a ese llamado de la historia para que no se quede en el cajón.

AM: Creamos Chirimoya Films con la meta de hacer cine. Ha sido un proceso largo, de mucha persistencia, de insistir, insistir, insistir. Esta película representa nuestro segundo bebé, en este caso solo nuestro, pues en la anterior teníamos co-productores. Con esta película vamos a poder contar una bonita historia y también consolidarnos como productora, para más adelante seguir haciendo proyectos. Sabemos que es una competencia, y por eso esta es una oportunidad de mostrar lo que somos, lo que le queremos dejar al cine colombiano.

Buscamos no depender de la financiación del Estado ni de las convocatorias; son necesarias, hay que participar, pero también es importante ser gestores de nuestros proyectos, no dejarnos vencer, encontrar otros caminos. A través de los años hemos buscado nuevas formas de autogestión. Por ejemplo, para hacer un corto creamos un colectivo, Cine Survivor, en el que sumamos fuerzas de trabajo interdisciplinarias a través del trueque.

Ahora, con este largo, Carlos pensó en una historia que a nivel de producción fuera viable; una historia de pocas locaciones y personajes que pudiéramos autogestionar.

 

AR: Esta es la segunda película de producción de ustedes, pero la primera de Carlos como director, ¿con estas condiciones sigue siendo difícil realizar un proyecto?

AM: Hacer una película siempre es difícil. La primera siempre es difícil. No todo el mundo te cree, por el hecho de ser una ópera prima. A todos les toca dar esa lucha mientras se dan a conocer.

CL: Sí, es difícil. Angélica mencionaba lo de los fondos. Nuestra formación es desde la academia y desde ahí se pone en evidencia nuestra dependencia de los fondos públicos, y romper esa dependencia ha sido difícil. Hemos empezado a tener conciencia de ello, pero realmente decir que vamos a hacer una película, así sea de bajo presupuesto, 300 millones, es complejo sin la ayuda del Estado.


AR: Claramente ustedes están buscando ser autónomos en la producción; sin embargo, también buscan que sus proyectos participen en talleres y encuentros.

CL: Estos talleres muchas veces entregan premios. Claro, es una maravilla cuando se ganan los premios, pero ¿Qué pasa cuando no? El proyecto siempre gana, pues el equipo de producción y la historia se foguean con personas de nuestro país y otros países. Se sopesa si la historia puede funcionar en otros territorios, en otras culturas. También es una ganancia conocer a personas de otros países que en el futuro pueden ser co-productores.

AM: El hecho de estar en un encuentro, con otras personas que tienen proyectos muy buenos, con las cuales se intercambian las formas de hacer cine, es muy valioso. Incluso se pueden estar gestando nuevos proyectos o futuros aliados. Por ejemplo, en el foro de coproducción en Guadalajara encontramos los distribuidores para Europa de nuestra película.

La idea no es ser una isla aparte, totalmente independientes. Los encuentros y los talleres son importantes, pues ahí el proyecto siempre mejora. A través de ellos, hay muchas opciones para que, en todas las etapas de tu proyecto, este se fortalezca. Dar a conocer el proyecto desde que se está gestando es importante. A las convocatorias hay que aplicar, pues a veces se gana. Sin embargo, estamos pensando en un plan B para hacer la película.


AR: ¿Específicamente este encuentro qué les aportó?

AM: Este está dirigido a productores. Un mes antes empezamos a trabajar, tuvimos clases

semanales con cuatro tutores, dos de Colombia y dos del Reino Unido. Por ejemplo, tuvimos una clase sobre el plan de mercadeo de la película y otra clase sobre presupuesto. Entonces cuando llegamos a Cartagena ya teníamos mucho trabajo adelantado y se trabajó con los asesores a partir de ahí. Luego llegaron los jurados, con quienes tuvimos charlas uno a uno. Todo este panorama nos permitió ver fortalezas y debilidades del proyecto.


AR: Tuvieron también la oportunidad de conocer otros proyectos en desarrollo de la región, ¿qué percepción se llevan sobre el cine que se está gestando en Latinoamérica?

CL: Es un cine que está manejando muchos géneros, que se está atreviendo a usar las nuevas tecnologías, que está marcando tendencias. Yo creo que el encuentro se encarga de escoger proyectos diversos. Hay apuestas muy importantes que pueden funcionar a nivel comercial y otras netamente artísticas.

AR: El proceso de desarrollo es importante. Pero en el caso de ustedes, ¿en qué momento debe parar esta fase y empezar la fase de producción?

AM: Yo creo que es cuando el guion ya está redondito, cuando ya ha pasado varias reescrituras y filtros y tienes una historia que no tiene cabos sueltos, que estructuralmente está lista. Para mí, de eso depende todo; puedes tener ya todo listo en producción, pero sin una buena historia no haces nada.

CL: Nuestra industria es pequeña. Muchas veces uno se enfrenta a una película que uno ha hecho y ve cosas por las que se siente orgulloso, pero también otras que a uno le gustaría que nadie viera, pues, para uno, no quedaron tan bien. Reforzando lo que dice Angélica, la película está lista para producirse cuando uno se siente orgulloso de su guion, cuando no siente vergüenza de nada en él, cuando uno es capaz de defenderlo todo.


AR: Entiendo que van a cerrar la etapa de desarrollo, ¿qué sigue?

AM: Vamos a ejecutar nuestro plan B. Un amigo que vive en Europa nos va a hacer un

préstamo, pequeño, y con eso vamos a rodar la película. Sabemos que tenemos una película que se puede hacer con ese presupuesto, y además tenemos un grupo de amigos y profesionales que nos apoyan.

CL: Tengo que decirlo, por los cuatro que somos Chirimoya Films: nuestra aspiración no es reconocimiento, fama, dinero; nuestra aspiración con este proyecto es probarnos y demostrarnos que somos capaces. Siempre lo hemos hecho así y luego los logros llegan.

AM: Y por esto es que nos vamos a lanzar a rodar la película. Además, estamos seguros de que con la película rodada se van a abrir otras puertas.

CL: Esto nos lo decimos siempre: si 12 locos liberaron una isla como Cuba, ¿por qué nosotros no vamos a poder hacer una película?

Nubes Proyecto en desarrollo  Sirenas Proyecto en desarrollo

 

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Película: Sirenas

País: Argentina, Bolivia

Facundo Escudero (director) y Claudia Aruquipa (productora)

 

Alvaro Ruiz : ¿En qué estado está el proyecto?

Claudia Aruquipa: Sirenas está en un estado avanzado de desarrollo. Hace poco cerramos coproducción con Uruguay, estuvimos en el Bolivia Lab y ahora aquí en Cartagena. El guion está en una revisión final con un script doctor y también vamos a hacer un scouting en la Patagonia para cerrarlo. El proyecto ha tenido un recorrido explosivo que ha ido creciendo. Al contrario de otros proyectos, este tuvo primero financiamiento del INCAA y luego entró en desarrollo.

AR: ¿Cómo surge la alianza entre Bolivia y Argentina?

Facundo Escudero: Claudia había trabajado con mi socio y ya habíamos hecho otras coproducciones con Bolivia. Queríamos trabajar con Claudia y presentarnos a Ibermedia, creíamos que a través de Bolivia y con la experiencia de Claudia, tendríamos un buen chance. Claudia ha vivido en Argentina y conoce también los procesos del INCAA, conoce ambos países. Tiene experiencia en post de sonido, y está bueno que un productor tenga también esta mirada. Yo también vengo de la post de imagen.

CA: Este proyecto tiene la fortaleza de que hemos trabajado juntos antes. También Nicolás, el socio de Facundo, ha trabajado con el productor de Uruguay. Es importante tener esa relación, esa confianza, pues son proyectos a largo plazo.

FE: Sí, y Claudia también estudió con mi socio.


AR: Teniendo en cuenta que ya tienen financiamiento, ¿por qué no han rodado la película?

FE: Es una buena pregunta. Podríamos haber salido a rodar con ese dinero, pero lo que hicimos desde el área de creación y de producción fue buscar cómo el proyecto podía crecer. Yo quería reforzar la historia, que no tuviera puntos flojos. Y también queríamos poder hacer una producción más grande, conseguir más financiación. Queríamos poner a prueba el proyecto en estos laboratorios; el Bolivia Lab fue un muy buen puntapié para empezar y para luego seguir acá en Cartagena.

CA: Siempre tienes que desarrollar una película. Si la desarrollas internamente es como si

escondieras a tu hijo del sol y no lo estás exponiendo, y ese hijo hay que ponerlo a prueba. En los laboratorios siempre hay un intercambio de aprendizajes con los demás productores de la región.

FE: También se encuentran aliados entre los colegas que presentan proyectos en estos talleres. Asimismo el proyecto va teniendo un recorrido que va solidificando la película antes de que se produzca. El mundo parece grande, pero es tan chico, uno puede encontrarse con alguien en un mercado que ya conocía del proyecto antes de que se hiciera y que por esta razón quiera ver la película o comprarla.


AR: Tuvieron la suerte de conseguir financiamiento muy pronto y darse el lujo de parar y desarrollar a su ritmo el proyecto. ¿En qué momento va a terminar la etapa de desarrollo para ustedes?

CA: Pues queremos rodar el año que viene, entonces el desarrollo tiene fecha final. Por eso estamos en scouting y vamos a rodar un teaser para poner a prueba el elenco. Por suerte encontramos el coproductor uruguayo, que era la tercera pata que nos faltaba. Queremos también encontrar un coproductor europeo para hacer el proyecto más internacional. Claro, también el proceso se va dando solo, a pesar de que uno le pone fecha. El mismo proyecto dice Ya estoy listo.

FE: El año pasado ganamos Ibermedia de desarrollo y este año aplicaremos a Ibermedia de producción. El productor uruguayo aplicará a su fondo como coproducción minoritaria y con lo que suceda a fin de año definiremos nuestro presupuesto final para rodar en marzo o abril.


AR: ¿Qué es lo más difícil de la etapa de desarrollo, de tener un proyecto que aún no existe?

CA: La etapa de desarrollo a veces nos cuesta a los directores y a los productores, juega con la inseguridad, te das golpes en la cabeza. También es importante la posición de los productores, estar abierto a escuchar, pero también saber cuál es la esencia de la película, pues se puede uno perder y armar un rompecabezas de opiniones. Los laboratorios te ponen a prueba para que encuentres esa esencia y la mantengas, como una llama que va creciendo.

FE: A veces uno no se pregunta qué película tiene, qué película está contando. Encontrar esa esencia es importante, es un camino de autodescubrimiento. Si uno no está seguro qué película tiene en sus manos es muy fácil perderse en las opiniones.

CA: También es difícil porque hay muchos proyectos, todo el tiempo nacen ideas. Entonces es importante encontrar cómo destacarse, resaltar las fortalezas de la película, lo particular.

AR: ¿En qué punto de la carrera de ustedes llega esta película?

CA: En ficción esta sería la película más grande que estoy haciendo. Lo que está viviendo Bolivia ahora es muy lindo, con una nueva ley de cine. Es un inicio de algo más grande.

FE: Lo decía en el pitch. Para mí, ha sido un crecimiento enorme llegar a este punto luego de ocho años. Ver a otros directores, producir, trabajar en sus proyectos, eso me da seguridad para trabajar en el mio. Ahora empezará mi carrera de director, y en la productora estaré dedicado al desarrollo de guiones. En Latinoamérica tenemos muchos directores guionistas, y muchas veces esto no está bien visto por los productores. Entonces yo quiero impulsar la idea de trabajar las historias exclusivamente, tener un laboratorio interno.


AR: Ustedes han tenido la oportunidad de conocer otros proyectos en el taller, ¿qué 
panorama ven para el cine latinoamericano que viene en camino?

FE: Veo que hay muchas voces, muy variadas, ningún proyecto se parece al otro. A veces nos encerramos en nuestro país, y ver cómo en otros países resuelven los problemas, que son muy parecidos a los nuestros, es una gran oportunidad. El panorama es muy emocionante, pues también se están creando alianzas entre los países. A veces las coproducciones con otros países son forzadas, entonces conocer a los productores de otros países permite crear proyectos conjuntos desde el inicio.

CA: Siempre me voy contenta de todos los laboratorios al ver que los proyectos van creciendo. Claro, siempre me voy con la pregunta de la distribución, pues hace falta que nuestro cine se vea en toda Latinoamérica. Ahí también hay que construir alianzas.

AR: ¿Qué fue lo mejor de este taller?

FE: Yo no sabía qué esperar de este taller, solo sabía que iba a ser intenso, pues eso me lo habían dicho. Lo mejor fueron los tutores y su feedback, tener 15 personas que sepan del proyecto.

CA: Me voy muy contenta pues los expertos fueron muy buenos, de Europa y Latinoamérica. Y todos con mucha experiencia.

FE: Ahora sí, a ver películas. Pues aún nos quedan dos días de festival.

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