Cero En Conducta N°4 / Octubre - Diciembre 2018

AQUELLA DANZA LLAMADA VIDA

Somos Calentura (2018), de Jorge Navas

Somos Calentura (2018), de Jorge Navas

En una Buenaventura que se debate entre la prosperidad comercial de su puerto y la miseria en sus alrededores, Harvey y su grupo de amigos bailarines buscan ser los mejores, pero a diario enfrentan los percances de vivir en un entorno violento y corrupto, donde imperan las bandas criminales en busca de muchachos como ellos. Por ello se entregan en cuerpo y alma a lo que aman hacer, e intentan, a su vez, reafirmar quienes desean ser, evitando ser engullidos por la oscuridad al cambiar las balas por los sonidos del hip-hop, la salsa-choque y el Pacífico.

He aquí un efectivo relato fluido y directo que expone su contexto de la manera más honesta posible. Siguiendo a unos cercanos seres durante sus búsquedas personales, desprovistas de moralejas o sermones forzados, y cuyas acciones, comportamientos, motivaciones y complejos dilemas desembocan en genuinas conclusiones vitales. Esto da el terreno ideal para transmitir la inherente perseverancia del espíritu humano, esencial ante una atmósfera de incertidumbre y temor constantes. Puede que su estructura siga las convenciones de una narrativa de superación o redención; sin embargo, lo hace con sinceridad y en forma correcta, preocupándose más por escudriñar y culminar los trayectos de sus protagonistas, que en solo pasar por los “tres actos”.  

En cuanto al aspecto visual y de lenguaje, es una cinta efectista –a pesar de su orientación casi documental-. Aquí el artificio fílmico está al servicio de contar una historia revestida de breves pero significativos matices sociales e íntimos. Consiguiendo un equilibrio entre escenas de gran carga emocional por unos personajes sencillos -mas no simples- que generan empatía, y unas secuencias de baile muy dinámicas y cuidadas. Bajo la lente de Jorge Navas, su director, la danza es una expresión contundente y un vehículo de resistencia, o supervivencia, frente a un duro mundo con pocas oportunidades para estos bailarines, que desean no solo ganar una competencia de danza u obtener mejores condiciones económicas, sino encontrar aquello anhelado y faltante para moldear su identidad mediante este arte. Más que batallas de baile contra oponentes en similares circunstancias, son guerras contra sí mismos al confrontar las crisis, agonías y  frustraciones de la vida marginal que conocen, pero con el gozo y la voluntad que los caracteriza a ellos y a su comunidad.

Asimismo, la película es capaz de desenvolver en paralelo ciertos momentos bien integrados de denuncia o crítica hacia una sociedad que abraza la corrupción y cuyo gobierno indiferente -prácticamente inexistente- jamás ofrece alternativas a muchos adolescentes de la zona, que ven en el crimen la única salida de su desesperación, tanto colectiva como íntima. En su acercamiento a la cultura urbana, Somos Calentura expone las heridas aún abiertas en las entrañas de su ciudad.

Por lo tanto, es una funcional simbiosis del entretenimiento óptimo con el desarrollo comprometido y congruente de su contenido. Plasmando muy bien, y sin intenciones de explotación sentimental o moral, la realidad que aborda con dignidad, respeto y atención. Según lo planteado, una entrañable experiencia vibrante, accesible y completa que retrata el amplio acontecer humano, sin sacrificar además su sello como obra artística de total relevancia.

 

TAMBIÉN PODRÍA GUSTARTE

No hay comentarios

    Responder