Cero En Conducta N°4 / Octubre - Diciembre 2018

CONVERSACIÓN CON CONSUELO LUZARDO

Entrega de los premios al cine colombiano

“El cine es un retrato de cuerpo entero de nosotros”

Los Premios Macondo al cine colombiano celebraron el pasado 18 de noviembre su séptima edición. Estos galardones se mantienen en un constante crecimiento y siempre buscan ser más vistosos para así poner en el ojo de la prensa y el público las producciones nacionales de cada año. A la cabeza de la Academia Colombiana de artes y ciencias cinematográficas se encuentra la actriz Consuelo Luzardo. Dados sus créditos y su activismo por mejorar las condiciones de los actores en nuestro país, fue postulada y elegida democráticamente como presidenta, cargo que ha desempeñado durante 4 años.

La Academia busca adelantar acciones para ayudar, promocionar y alentar al cine colombiano. Agremia a los colombianos de todas las especialidades requeridas para hacer una película.  La creación de los premios Macondo está ligada, primero, a exaltar los valores humanos y técnicos de nuestras películas a partir de un momento en el que existió una industria capaz de crear un número importante de películas. Busca acercar al público colombiano a su cine. Consuelo asegura que las malas experiencias han desencontrado a la gente y la producción nacional, asi que los Premios ayudan a cambiar esa imagen, mostrar la variedad existente, brindar una sensación de farándula (algo que atrae al gran público) y que los todos los medios de comunicación giren sus ópticas hacia el mismo.

“La gente odia que le estén refregando las mismas historias de violencia y ahí está la oportuidad de mostrarle que hay otras historias. Es importante que la gente goce del ‘colombianismo’ cuando se conecta con su cine. Es diferente ver una película de cualquier otra nacionalidad. Cuando uno logra ver una buena película colombiana siente una emoción especial”. Reflexiona Luzardo. Todas las películas colombianas estrenadas entre julio del año anterior y julio del año en curso tienen derecho a inscribirse en los Premios Macondo. Se les hace llegar una comunicación a sus realizadores para invitarlos a participar. Este año se presentaron diecinueve trabajos, los cuales se suben a una plataforma en internet para ser vistos por los miembros de la Academia. Especialistas de cada materia votan para seleccionar las cuatro mejores en su campo. Luego se realiza una segunda vuelta en las que todos los miembros de la Academia dan su opinión sobre todos los items teniendo en cuenta únicamente los previamente seleccionados por los expertos. La Presidenta lo ve como un proceso cristalino, justo y sano.

Consuelo Luzardo cree que una grave falencia de la industria nacional es su falta de promoción. Asegura que casi nadie sabe que en el último año se estrenaron 43 películas en nuestro país, si acaso saben de cuatro o cinco. Ella comprende que la publicidad es muy costosa, pero considera que si la gente no se entera ignora a qué tipo de cine está dejando de asistir.

“Los premios acercan el cine a la gente. Aunque se puede ver como algo frívolo, mencionar a actores famosos junto a los de directores, directores de fotografía y otros profesionales logra que las personas del común puedan empaparse de todos estos grandes artistas que están detrás de las películas”, reconoce. Otro detalle que señala respetuosamente es que siente que muchos guiones que se empiezan a filmar les faltan unos años de trabajo. Le ha pasado que ve buenas ideas e historias que se diluyen porque no han sido maduradas de la manera adecuada. Todo se hace con mucha premura para enviar a concursos y convocatorias que al mismo tiempo ponen plazos para rodar, cosa que multiplica el afán.  Luzardo no ve coherente la guerra entre el cine comercial y de autor que algunas personas mencionan. Cree que es más un esteorotipo, ya que se subvalora al cine comercial reduciéndolo a las comedias diseñadas para atraer a grandes masas de espectadores y no se reconocen la variedad de géneros que pueden estar ahí incluídos. “Hay que contarle a la gente que en el cine comercial también existe el suspenso y la emoción, no sólo la comedia”.

Considera tan válido esto como que existan espectadores que van a una sala a ser confrontados e inquietados por el cine de autor. Es importante que existan directores que buscan contar algo que consideran importante y no les importe el éxito comercial. Esto se presenta en todas la cinematografías del mundo.

Manuel Estévez: En la temporada 2013 – 2014 salieron a cartelera películas tan importantes como El Abrazo de la Serpiente, Alias María, La Tierra y la Sombra o Siempreviva. Muchos pensamos que había llegado un boom del cine nacional y no fue tan así, ha habido buenas películas pero no una cosecha tan importante. ¿Cómo entendió este fenómeno?

Consuelo Luzardo: Se da en el teatro. Se da en otras cinematografías. Un año en el que todos estuvieron brillantes y al  siguiente no se da esto tan potente. Son ciclos. El hecho de estar en un buen lugar no implica que luego se deba estar obligatoriamente más arriba. La cosa creativa no es tan obvia, no se puede hacer crecer a voluntad. Nadie quiere hacer una mala película, los directores se lanzan con todo: puede o no  funcionar”.

A título personal cree que es muy valioso el esfuerzo que realizan los organizadores de los festivales independientes de cine. Cataloga de heroíco el trabajo de mantenerlos y darles continuidad. Para ella son eventos que le gustan a la gente y acercan a públicos determinados con el arte. Menciona la experiencias como las del Festival de Cine de Santander, que lleva niños de diferentes localidades del departamento a que vean cine, en muchos casos por primera vez. La formación de públicos en una labor determinante en países como Colombia. En un momento, además, en el que cualquiera puede ver a bajo precio una película, incluso en su celular. Hay que interesar a las personas para que acepte estar en una sala oscura iluminados sólo por una pantalla que les cuenta una historia. Esa parte del rito del cine me parece especial”

“El cine no es distinto a la música o la pintura. Usted puede tener los mejores instrumentos, pero si la orquesta no está tocando o sonado como debe, perdimos. Si usted quiere hacer cine, le toca estudiar”. Consuelo no cree en historias poderosas con recursos técnicos limitados. Menciona que para hacer una película se requieren expertos y profesionales de quince ramas que deben dar lo mejor de sí. Para la actriz, realizar un trabajo sin todas las posibilidades técnicas es perder la oportunidad de presentar realmente una gran narración.

Manuel Estévez: ¿Podría una comedia de fin de año ganar en los Macondo?

Consuelo Luzardo: Se supone que dentro de nuestros reglamentos podría pasar, pero no pasa. Los realizadores de este tipo de películas que trabajan con ese objetivo de congregar a la familia colombiana son conscientes de que no están haciendo producciones festivaleras y no las inscriben. Pero que tienen todo el derecho de estar, lo tienen.

La Presidenta no ve el crecimiento de los Premios y la industria como algo correlacionado. Cada año buscan los recursos para hacer ceremonias más llamativas y vistosas. Los últimos tres años han incluido una cena para integrar a las personas del medio en una celebración. Entre todas las películas que han triunfado en los Macondo, la Presidente de la Academia recuerda con  cariño a Pariente (2016), de Iván Gaona. Se sintió satisfecha con la votación de los otros miembros y la manera en la cual ganó cada una de sus categorías. Consuelo Luzardo cree que cada vez se asiste menos a ver cine nacional. Trabajó hace unos años como actriz en la comedia Mamá, tómate la sopa (2011). Esta producción tuvo alrededor de medio millón de espectadores, una cifra cercana a la de El Abrazo de la Serpiente, que fue candidata al Oscar y tuvo doble lanzamiento.

Previamente a la ceremonia de premiación se realizan proyecciones de las películas candidatas en todos los departamentos de Colombia. Más de setencientas funciones acordadas con los gobiernos locales y que buscan que las personas realmente conozcan del cine de cada año en el país. Un esfuerzo coordinado con los realizadores y productores quienes ceden los derechos de presentación para este tipo de actividades. El año pasado se homenajeó y se reunió al equipo de la película Pisingaña (1985). Esta fue restaurada para ser proyectada en una función un día antes de la ceremonia. Este año se repetirá este mismo ejercicio con la legendaria historia de la época de la Violencia Cóndores no entierran todos los días (1984).

En la ceremonia de este año se rindió un tributo especial a los denominados ‘maestros’ de la década de los sesenta. Fue un grupo de cineastas colombianos que habian estudiado profesionalmente en otros países y volvieron para trabajar en Bogotá en el audiovisual. Fueron bautizados así por el historiador y cinéfilo Hernando Salcedo Silva. Este apelativo reunía a Francisco Norden, director de Cóndores…, egresado del IDEC de París; Jorge Pinto,  también del IDEC; Guillermo Angulo, que venía de formarse en Cinecitta en Italia; Julio Luzardo de UCLA, y el ya fallecido Álvaro González, preparado en el Centro experimental de cinematografía de Roma. La situación de una industria incipiente con todo por aprender hacia que su labor fuera tremendamente valiosa. La idea de los Macondo es reunirlos para homenajearlos con premios de honor en la gala principal. Según Consuelo, ellos no se ven entre sí desde hace muchos años.

Los Macondo existen en un momento en el cual el cine colombiano está definiéndose. Luce como industria pero al mismo tiempo es dependiente de convocatorias y coproducciones. Vivimos un momento en que el arte debe decidir entre los estándares y la ruptura de la cultura. El público está ahí pero cada vez se hace más difícil hallar la manera adecuada para conquistarlo masivamente con algo diferente a las producciones de superhéroes de los grandes estudios. Es el momento de encontrar un lugar y explotarlo. Hacernos dueños de nuestra realidad y plasmarla.

 

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